El yacimiento arqueológico de Los Mercados (Duratón, Sepúlveda, Segovia) ocupa el sitio de la ciudad romana de Confloenta. Si bien, cuenta con precedentes de ocupación. En el sur del yacimiento, bajo las Termas de Fortuna, se han detectado contextos arqueológicos referidos a una pequeña ocupación en el Bronce Final. Bajo el mismo edificio, en el sector septentrional y oriental, igualmente se han documentado estructuras, principalmente suelos, correspondientes a una ocupación de la Primera Edad del Hierro (siglos VI-V a.C.), y algunos contextos también de la Segunda Edad del Hierro (siglos IV-II a.C.), correspondientes a una pequeña aldea vinculada a la ciudad celtíbero arévaca de Sepúlveda, quizás la Kolenda de las fuentes clásicas. Es posible que en la posición del futuro edificio termal romano se colocara ya un espacio de culto de aguas celtibérico asociado a un pozo.

Con la fundación de la ciudad romana de Confloenta a inicios del siglo I a.C., y el abandono de la Sepúlveda celtibérica, en el emplazamiento de la aldea de la Edad del Hierro se funda y desarrolla el gran núcleo urbano, que, de acuerdo con las prospecciones arqueológicas, alcanza una superficie de hasta 70 ha, incrementando la extensión a 111 ha, considerando ya las zonas con ocupación suburbanas (necrópolis, áreas artesanales, residencias suburbanas y un santuario). Superficie que supera la del Bien de Interés Cultural (BIC) declarado en 1994, que acoge un perímetro del yacimiento de hasta 50 ha.
Las emergencias arqueológicas principales de la ciudad romana son las Termas de Fortuna, en excavación desde 2017; el Foro municipal; el Foro pecuario, un recinto único en la Hispania romana que levanta todavía hasta 2 metros de altura los restos de sus muros, ocupando una superficie de 2,4 ha; y algunos vestigios arquitectónicos dispersos, como los de las Termas del Foro.
Al sur de la ciudad, ya en las inmediaciones del río Duratón, se localiza la necrópolis tardoantigua, junto a la iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción, y cerca del puente construido a inicios del siglo XIX, que testimonia la prolongación de la ocupación de la ciudad hasta inicios del siglo VIII. Desde 1247 se tiene testimonio de la aldea de Sancta Maria de Duraton, a la que se vincula la mencionada iglesia románica, del siglo XIII, que conserva uno de los ejemplos más logrados de escultura decorativa románica de la provincia de Segovia.